La celebración de Halloween puede disfrutarse en familia sin descuidar el sueño ni la salud de los niños. Así lo plantea Javiera Cataldo Castro, académica de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien recomienda establecer horarios para el consumo de golosinas, reforzar el cepillado dental y mantener las rutinas de descanso infantil.
Disfraces, juegos y dulces son parte de una de las fiestas más esperadas por niños y niñas. Sin embargo, la especialista señala que la fecha también es una oportunidad para promover hábitos saludables, regular el consumo de golosinas y conservar los horarios de sueño sin quitarle la diversión a los más pequeños. La clave, dice, está en acompañar a los niños, establecer acuerdos y fomentar el autocuidado en lugar de recurrir a prohibiciones.
Dulces con horarios y cepillado reforzado
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El consumo de dulces es uno de los puntos que más atención requiere. Su contenido de azúcar y la frecuencia con que se consumen pueden afectar la salud bucal. La Organización Mundial de la Salud reconoce el consumo de azúcares libres como uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de caries dentales, recuerda la académica.
Por eso, Cataldo recomienda evitar que los niños coman golosinas de manera continua durante el día o que estas reemplacen sus comidas habituales. "Las familias pueden definir momentos específicos para disfrutarlas, ofrecer agua como bebida principal y reforzar el cepillado dental con pasta fluorada, especialmente antes de dormir", indica.
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El descanso también forma parte de la celebración
Las actividades nocturnas, la emoción y los cambios en las rutinas pueden hacer que los niños se acuesten más tarde de lo habitual. Aun así, conviene mantener un descanso adecuado porque resulta fundamental para el desarrollo y se relaciona con la atención, el aprendizaje y la regulación emocional.
En ese contexto, la docente aconseja organizar las actividades según la edad de cada niño y procurar que la celebración no altere de forma significativa sus horarios de descanso. "Planificar los recorridos, anticipar la hora de regreso a casa y mantener la rutina nocturna puede ayudar a compatibilizar la diversión con el bienestar infantil", recomienda.
Cataldo también advierte que las familias no deben atribuir automáticamente una mayor inquietud o cambios de comportamiento al consumo de dulces. En esas situaciones pueden intervenir diversos factores, como la emoción propia de la celebración, la intensidad de las actividades y las modificaciones de las rutinas.
Equilibrio sin prohibir la diversión
La académica plantea que Halloween debe abordarse desde el equilibrio y la calma. Al tratarse de una celebración ocasional, las familias pueden permitir que los niños disfruten de las golosinas, siempre que establezcan acuerdos sobre su consumo y mantengan hábitos saludables durante el resto del año.
"La fecha también ofrece una oportunidad para fortalecer los vínculos familiares y comunitarios. Preparar disfraces, organizar juegos, compartir con vecinos y participar en actividades recreativas permite que los niños vivan experiencias significativas, en las que los dulces sean solo una parte de la celebración", concluye.










