Un sistema de inteligencia artificial identificó señales de cáncer de mama que un primer informe mamográfico calificó como normales o benignas, según un estudio de la Universidad Johns Hopkins. Los hallazgos sugieren que estas herramientas podrían operar como una segunda revisión para apoyar el diagnóstico precoz.
La investigación analizó más de 211 mil exámenes realizados entre 2013 y 2020. Los investigadores identificaron luego 96 casos de mujeres que recibieron un diagnóstico de cáncer dentro del año siguiente pese a tener resultados tranquilizadores en su evaluación inicial.
Al reexaminar las imágenes con IA, el sistema detectó correctamente el 40% de esos casos. La tasa llegó al 81% en las mamografías donde una revisión retrospectiva mostró indicios visibles de la enfermedad.
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Para Matías Villarroel Vera, académico de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello sede Concepción, los resultados confirman que la IA puede transformarse en una herramienta de apoyo valiosa dentro del proceso diagnóstico. "No reemplaza la experiencia clínica ni el juicio profesional, pero puede actuar como una segunda lectura que advierta hallazgos sutiles que podrían pasar desapercibidos en una primera evaluación", señala.
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Cómo procesa la IA las imágenes
El tecnólogo médico y experto en aplicaciones de inteligencia artificial en salud explica que estas tecnologías procesan grandes volúmenes de información e identifican patrones complejos. "Los algoritmos son capaces de analizar miles de imágenes y aprender de ellas, reconociendo características que muchas veces son difíciles de percibir visualmente. Esto puede contribuir a aumentar la sensibilidad diagnóstica y apoyar la toma de decisiones de los equipos de salud", afirma.
Los límites de la herramienta
Villarroel advierte que los resultados deben interpretarse con cautela. "La inteligencia artificial no detecta todos los cánceres y tampoco puede sustituir los controles preventivos. Hay lesiones que simplemente no son visibles en etapas tempranas o que requieren exámenes complementarios como ecografías o resonancias magnéticas", sostiene.
El académico también subraya el valor de detectar la enfermedad en etapas iniciales. "El verdadero valor de la inteligencia artificial está en su capacidad para complementar el trabajo humano y ayudar a que más pacientes reciban diagnósticos oportunos. En el caso del cáncer de mama, detectar la enfermedad en etapas iniciales puede marcar una diferencia enorme en las posibilidades de tratamiento y supervivencia", agrega.
Trabajo conjunto entre tecnología y profesionales
El académico enfatiza que el aporte de estas herramientas se entiende dentro de un modelo colaborativo. "La calidad de una mamografía depende de múltiples factores, desde una adecuada adquisición de la imagen hasta su correcta interpretación. En todo ese proceso, tanto los tecnólogos médicos como los médicos radiólogos cumplen un rol esencial. La inteligencia artificial viene a fortalecer ese trabajo, no a reemplazarlo", afirma.










