La atención por sí sola no garantiza un buen aprendizaje infantil. El desarrollo cognitivo de los niños depende de distintas habilidades que se estimulan y evolucionan en cada etapa, y la atención es una de ellas, pero no la única.
Esta capacidad permite estar receptivos a lo que ocurre en el entorno, focalizarse en lo necesario para conocer y seleccionar lo importante en un mundo lleno de estímulos. Sin embargo, creer que basta con la atención es un error que puede explicar por qué muchos niños y niñas con trastorno por déficit de atención no avanzan de la forma esperada en su desarrollo educativo.
El sistema cerebral que permite aprender es integrado, ordenado y dependiente. A través de la jerarquización facilita el ingreso y procesamiento de los datos del entorno. Por eso, la atención puede potenciarse o perjudicarse por déficits o trastornos del lenguaje que dificultan la comprensión de la información y vuelven más variables los tiempos de atención. También influyen la capacidad de organización, la flexibilidad y la memoria de trabajo, entre otras habilidades.
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Por ello, evaluar o intervenir los procesos atencionales exige observar y evaluar las habilidades cognitivas asociadas. Así se obtiene una mirada más amplia y funcional del aprendizaje, con el objetivo de potenciar el desarrollo, el aprendizaje y la inteligencia de los menores.
Claudia Figueroa es magíster en Desarrollo Cognitivo de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello.
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