La mononucleosis infecciosa, conocida popularmente como enfermedad del beso, es una infección viral que afecta sobre todo a adolescentes y adultos jóvenes. Se transmite principalmente por la saliva y puede provocar fiebre, dolor intenso de garganta, inflamación de los ganglios y un cansancio que se extiende durante semanas. Así lo explica Gabriela Morgado, investigadora del Instituto de Investigación de Cuidados en Salud (IICS) de la Universidad Andrés Bello.
La enfermedad es causada por el virus de Epstein-Barr (VEB), de la familia de los herpesvirus. Según Morgado, cerca del 95% de la población adulta mundial ha estado en contacto con este virus en algún momento. La forma en que se manifiesta depende de la edad del contagio: en la infancia suele pasar sin síntomas, mientras que en la adolescencia y la adultez puede presentar cuadros característicos.
Por qué se llama la enfermedad del beso
Revisa aquí remedios naturales y para qué sirven
La saliva es la principal vía de transmisión, especialmente a través de los besos. Por eso recibe ese nombre popular. Sin embargo, el contagio también ocurre al compartir vasos, botellas, cubiertos, alimentos o cepillos de dientes.
Morgado señala que esta situación expone especialmente a los adolescentes por sus formas habituales de interacción social y por el intercambio de objetos personales. Una persona puede transmitir el virus antes de presentar síntomas y seguir eliminándolo por la saliva durante meses después de recuperarse.
Revisa aquí Medicamentos y para qué sirven aquí
Síntomas y diagnóstico
Los síntomas suelen aparecer entre cuatro y seis semanas después del contagio. Entre los más frecuentes están:
- Fiebre.
- Dolor intenso de garganta.
- Amígdalas inflamadas.
- Aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, sobre todo en el cuello.
- Cansancio extremo.
Para confirmar la infección, los profesionales de la salud pueden solicitar análisis de sangre que detecten anticuerpos contra el virus. No todos los casos necesitan estos exámenes, pero pueden ayudar a confirmar el diagnóstico.
Tratamiento y recuperación
La mononucleosis tiene una evolución autolimitada y no requiere un tratamiento específico contra el virus. El manejo se centra en reposo, buena hidratación y medicamentos para aliviar la fiebre y el dolor, siempre con indicación médica.
La especialista advierte que los antibióticos no eliminan los virus. Su uso sin indicación aumenta la resistencia antibiótica y dificulta el manejo de otras enfermedades que sí los requieren. La mayoría de las personas se recupera en dos a cuatro semanas, aunque el cansancio puede durar más tiempo.
Aunque son poco frecuentes, pueden aparecer complicaciones como el aumento del tamaño del bazo. Por eso se recomienda evitar deportes de contacto y ejercicio físico intenso hasta contar con autorización médica. También es importante consultar o acudir a urgencias si hay dolor abdominal intenso, dificultad respiratoria o imposibilidad de tragar líquidos.
Prevención
No existe una vacuna contra la mononucleosis infecciosa. La prevención se basa en medidas sencillas:
- Evitar compartir objetos que entren en contacto con la saliva.
- Mantener una adecuada higiene de manos.
- Evitar los besos mientras exista una infección activa.










