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La peligrosa práctica de usar hielo en quemaduras: lo que debes saber para una atención adecuada en primeros auxilios

cubos de hielo, hielo, cuenco Pixabay

Aplicar hielo de forma directa sobre una quemadura es un error común en muchos hogares, pero los protocolos médicos lo desaconsejan. El contacto del hielo con la piel lesionada puede agravar el daño, provocar lesiones adicionales por frío y retrasar la cicatrización, advirtieron especialistas en primeros auxilios.

Las quemaduras, causadas por la exposición a fuentes de calor como fuego, líquidos calientes, vapor o incluso productos químicos y electricidad, requieren una atención cuidadosa desde el primer momento para evitar complicaciones.

El hielo agrava el daño en quemaduras



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Los manuales de atención prehospitalaria coinciden en que la prioridad inmediata tras una quemadura es detener la progresión del daño y proporcionar alivio sin generar nuevas lesiones. Aunque se suele pensar que el hielo calma el dolor, su uso directo sobre la piel causa un cambio brusco de temperatura que, lejos de ayudar, puede empeorar la situación.

Al exponer la zona afectada al frío extremo, los vasos sanguíneos se contraen de manera intensa, reduciendo el flujo de sangre, oxígeno y nutrientes necesarios para la recuperación. Además, el hielo puede causar lesiones por congelación superficial y aumentar la profundidad original de la quemadura.



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Riesgos adicionales del uso inadecuado de hielo

En quemaduras de gravedad moderada, aplicar hielo incrementa el riesgo de ampollas, necrosis de tejido y dolor persistente una vez pasado el efecto anestésico inicial. Los expertos advierten que estos peligros se amplifican en niños, adultos mayores y personas con piel sensible o problemas circulatorios, ya que en ellos el daño por frío aparece mucho más rápido.

  • Empeoramiento de la lesión en piel y tejidos profundos
  • Retraso en el proceso natural de cicatrización
  • Dolor intenso después de retirar el hielo
  • Mayor susceptibilidad a infecciones si la piel se deteriora

Estos efectos pueden surgir incluso ante quemaduras catalogadas como leves, si el hielo permanece en contacto directo durante varios minutos.

Qué recomiendan los especialistas en primeros auxilios

Las guías internacionales sugieren una alternativa simple pero efectiva: enfriar la zona quemada con agua corriente a temperatura ambiente o un poco fresca, nunca helada, durante un periodo de 10 a 20 minutos. Esta técnica limita la progresión del daño térmico, reduce la inflamación y alivia el dolor sin aumentar los riesgos.

Además, tras enfriar la zona, se aconseja cubrir la quemadura con una gasa limpia y seca. Si la lesión es extensa, profunda o afecta zonas sensibles como rostro, manos, pies o genitales, se debe acudir rápidamente a un centro médico.

Prácticas peligrosas que se deben evitar

Además del hielo, los especialistas no recomiendan aplicar mantequilla, aceites, pasta dental ni remedios caseros sobre la zona lesionada. Estos productos pueden irritar la zona, facilitar infecciones y complicar la evaluación médica.

No se deben reventar las ampollas ni retirar prendas adheridas a la piel, ya que estas acciones pueden transformar una quemadura leve en una herida mucho más grave.

La educación en primeros auxilios es clave

Un manejo incorrecto en los instantes iniciales puede agravar una quemadura menor y causar complicaciones serias. Por eso, las autoridades sanitarias remarcan la importancia de conocer las recomendaciones básicas de primeros auxilios para actuar con seguridad y eficacia.

Evitar el uso de hielo en quemaduras es una medida esencial para reducir el riesgo de secuelas y favorecer la recuperación, de acuerdo a criterios médicos y respaldados por la evidencia clínica más reciente.

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