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Dolor articular: cinco alertas para consultar al médico sin esperar

Dolor articular crónico Prensa

El dolor articular que persiste, limita actividades cotidianas o se acompaña de hinchazón y rigidez no debería asumirse como normal. Juan Ignacio de la Fuente, académico de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, identifica cinco señales que aconsejan una evaluación profesional y explica por qué la intensidad del dolor no siempre refleja el daño de una articulación.

El especialista señala que caminar, subir escaleras, vestirse o cumplir con tareas laborales pueden volverse difíciles cuando aparece una molestia articular. Aunque muchas personas la atribuyen a la edad, al desgaste o al esfuerzo físico, no todos los dolores deben considerarse normales, sobre todo cuando se mantienen o empiezan a complicar la movilidad.

Una molestia frecuente no significa que las personas deban acostumbrarse a vivir con ella. Por el contrario, es necesario observar su evolución, intensidad y repercusión en las actividades diarias

explica el académico



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Cinco señales que merecen evaluación

  1. El dolor persiste, aumenta o se repite. Una molestia leve y transitoria al comenzar una actividad física puede ocurrir. Sin embargo, cuando el dolor se mantiene, aumenta de forma progresiva o aparece con mayor frecuencia, conviene investigar qué está pasando. No es necesario esperar a que sea insoportable para consultar.
  2. Limita las actividades cotidianas. Si el dolor dificulta caminar, vestirse, subir escaleras o cumplir responsabilidades laborales, es recomendable pedir una evaluación. También hay que observar si afecta el descanso, el sueño o lleva a dejar de hacer actividades que antes se realizaban con normalidad.
  3. La articulación se hincha, se calienta o se enrojece. Una articulación muy hinchada, caliente o enrojecida requiere atención médica urgente, especialmente si el dolor aparece de forma repentina. La preocupación aumenta si hay fiebre, malestar general o dificultad importante para moverla. En estos casos es necesario descartar una infección articular, entre otras causas.
  4. Se suma a otros síntomas o antecedentes de salud. Cuando una molestia persistente y progresiva no tiene una explicación clara y se presenta junto con aumento de volumen, una masa, pérdida de peso involuntaria o antecedentes de cáncer, se requiere una evaluación médica oportuna para descartar posibles causas tumorales.
  5. Aparece rigidez prolongada o afecta varias articulaciones. La hinchazón, la rigidez matinal prolongada y el compromiso de una o varias articulaciones pueden orientar hacia enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide o la artritis psoriásica. También existen otras causas, como la artrosis, la gota o molestias originadas en tendones y músculos cercanos.


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La evaluación no se limita a preguntar cuánto duele

El académico destaca que la evaluación debe considerar cómo está durmiendo la persona, qué actividades ha dejado de realizar y qué preocupaciones tiene respecto de sus molestias.

"La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) reconoce que el dolor es una experiencia personal influida por factores biológicos, psicológicos y sociales. Además, la intensidad del dolor no siempre refleja directamente el daño que presenta una articulación. Dos personas con hallazgos similares en una radiografía pueden experimentar molestias muy diferentes", detalla el kinesiólogo.

Por eso recomienda evitar atribuir automáticamente el dolor a la edad o al desgaste. "En la artrosis, por ejemplo, las molestias pueden involucrar distintos mecanismos, incluidos procesos inflamatorios y cambios en la sensibilidad del sistema nervioso. Una radiografía entrega información sobre la estructura de la articulación, pero no explica por sí sola toda la experiencia dolorosa ni las limitaciones de una persona", agrega.

Movimiento y prevención

De la Fuente explica que un programa de actividad física puede combinar ejercicios aeróbicos como caminar o pedalear con fortalecimiento muscular y ejercicios de movilidad. La elección dependerá de las capacidades, preferencias y objetivos de cada persona.

"Para proteger las articulaciones se recomienda mantener una actividad física regular y aumentar gradualmente la exigencia. Entre los errores que se deben evitar está pasar bruscamente de la inactividad a esfuerzos elevados, insistir con una carga que provoca un empeoramiento persistente del dolor o abandonar completamente el movimiento por temor a las molestias", detalla.

El reposo excesivo también puede tener consecuencias porque favorece el debilitamiento muscular y dificulta las actividades cotidianas. Por ello, cuando el dolor se intensifica o empeora, lo recomendable es ajustar el ejercicio y solicitar una evaluación profesional.


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