La cicuta (Conium maculatum) volvió a encender las alertas en Chile. Se trata de una planta venenosa que crece en campos y caminos de distintas regiones del país y cuya ingesta accidental puede provocar intoxicaciones graves e incluso la muerte. Las lluvias de las últimas semanas favorecieron su proliferación, y los especialistas piden reforzar la prevención porque su parecido con plantas comestibles engaña a simple vista.
El toxicólogo Fernando Torres, director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello (UNAB), advierte que la presencia de esta especie en espacios frecuentados por la población representa un riesgo sanitario concreto. Todas las partes de la planta son tóxicas y no existe un antídoto específico.
Un parecido que engaña
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El principal problema es su semejanza con el perejil y con otras plantas silvestres que la gente recolecta para cocinar. Esa confusión expone a quienes buscan vegetales sin una identificación botánica confiable.
Según antecedentes del Instituto de Salud Pública (ISP), la cicuta tiene tallos lisos y huecos, a menudo con manchas violáceas, hojas muy divididas y pequeñas flores blancas agrupadas en umbelas. Torres aclara que esos rasgos no bastan para determinar si una planta es segura para el consumo.
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Cómo actúa en el organismo
El daño se debe a alcaloides piperidínicos, en especial la coniína y la γ-coniceína, que actúan sobre los receptores nicotínicos de acetilcolina del sistema nervioso. Después de una estimulación inicial, estas sustancias pueden generar un bloqueo neuromuscular, con debilidad progresiva y parálisis de los músculos respiratorios.
Por eso, una exposición que parece leve puede convertirse en una emergencia vital en poco tiempo.
Síntomas y tratamiento
Entre las manifestaciones clínicas figuran náuseas, vómitos, salivación excesiva, mareos, temblores, alteraciones de la frecuencia cardíaca y dificultad para coordinar los movimientos. En los casos graves aparecen parálisis, alteración del estado de conciencia e insuficiencia respiratoria.
Los síntomas pueden presentarse con rapidez. El académico recalca que ante la sospecha de una ingesta no hay que esperar a que aparezcan las señales para pedir ayuda médica. El tratamiento hospitalario se basa en medidas de soporte vital, vigilancia respiratoria y cardiovascular y, cuando corresponde, ventilación mecánica. Detectar a tiempo la exposición y recibir atención oportuna reduce las complicaciones.
Prevención y qué hacer ante una sospecha
Las recomendaciones del especialista son claras:
- No recolectar ni consumir plantas silvestres de identificación incierta.
- Evitar preparaciones caseras con vegetales desconocidos.
- Supervisar a niños y mascotas en lugares donde crezcan plantas sospechosas.
Si ocurre una posible ingesta, la indicación es acudir de inmediato a un servicio de urgencia, sin inducir el vómito ni administrar remedios caseros. Torres agrega que una fotografía de la planta, tomada sin exponerse a ella, puede ayudar a identificarla, siempre que no retrase la consulta.
En Chile, el Centro de Información Toxicológica de la Pontificia Universidad Católica (CITUC) entrega orientación telefónica las 24 horas al +56 2 2635 3800.










