El cansancio que muchas personas sienten al cierre del año no corresponde a un fenómeno biológico específico. La nutricionista María Cristina Escobar, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, sede Concepción, explica que se trata de un efecto acumulado de hábitos y exigencias que afectan la capacidad de atención.
Según la especialista, el estrés, las jornadas intensas, la reducción de las horas de sueño y una alimentación desordenada explican esa sensación de agotamiento y la menor capacidad para responder a las demandas laborales o académicas. "No existe necesariamente un cansancio de fin de año como un fenómeno biológico específico, sino más bien un efecto acumulado de hábitos y exigencias que repercuten en nuestra capacidad de atención", señala.
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El sueño cumple un papel central. Escobar advierte que incluso períodos breves de restricción de sueño aumentan la somnolencia y reducen los lapsos de atención. A eso se suma la alimentación: el cerebro necesita un suministro constante de energía y nutrientes. "Pasar gran parte del día sin comer, hidratarse poco o basar la alimentación en productos altos en azúcar y de baja calidad nutricional puede dificultar mantener un buen nivel de energía y rendimiento durante la jornada", afirma.
Cinco alimentos para cuidar la salud cerebral
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La académica destaca cinco grupos de alimentos que pueden formar parte de una estrategia para cuidar la salud cerebral por su aporte nutricional:
- Pescados grasos como jurel, sardina y salmón, ricos en omega-3.
- Frutos rojos, conocidos por sus compuestos antioxidantes.
- Nueces y frutos secos, que aportan grasas saludables y vitamina E.
- Avena y otros cereales integrales, que entregan energía sostenida.
- Huevo, fuente de proteínas y colina, nutriente vinculado a procesos de memoria y aprendizaje.
Escobar aclara que ninguno de estos alimentos por sí solo mejora la función cognitiva, pero sí pueden integrar patrones alimentarios asociados con una buena salud cerebral.
Errores frecuentes que afectan la concentración
La especialista también advierte sobre hábitos que restan claridad mental durante la jornada. "Muchas personas llegan a trabajar o estudiar después de largas horas sin comer y tratan de compensarlo con café, bebidas energéticas o productos muy azucarados. Estos entregan energía rápida, pero no se sostiene en el tiempo", comenta.
Además, los almuerzos demasiado abundantes y ricos en frituras pueden disminuir el estado de alerta durante la tarde. La hidratación adecuada también importa: Escobar señala que puede beneficiar especialmente aspectos relacionados con la atención y las funciones ejecutivas.
Más que buscar fórmulas mágicas, la recomendación es apostar por la constancia. La especialista sugiere mantener horarios de alimentación razonables, consumir alimentos variados y mínimamente procesados, hidratarse de forma adecuada y procurar un buen descanso nocturno. Para llegar con un cerebro activo al cierre del año, sostiene, importa más la suma de hábitos saludables que la incorporación de un supuesto superalimento.









