El color y el material del envase de un medicamento no responden a una decisión estética. Cumplen funciones de protección y entregan pistas sobre cómo debe almacenarse cada producto. Frascos oscuros o blísteres amarillos son algunas de esas señales que suelen pasar desapercibidas.
El envase no es un elemento accesorio, sino que forma parte del producto farmacéutico y debe contribuir a que el medicamento conserve su identidad, calidad, seguridad y desempeño durante su vida útil
Angela Pineda, académica de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello
La vía de administración orienta el diseño
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La especialista explica que la vía de administración y el estado físico del producto orientan el tipo de envase. Por ejemplo, los líquidos orales van en frascos de plástico o vidrio y los sólidos en blísteres que pueden contener comprimidos o cápsulas. Para uso tópico se emplean tubos, frascos plásticos y aerosoles.
En las presentaciones oftálmicas se usan frascos plásticos para líquidos y frascos o tubos para semisólidos. Los óvulos o comprimidos vaginales o rectales se envasan en láminas selladas y los productos inhalatorios en inhaladores. Entre otros formatos figuran las ampollas para administración intravenosa y los nebulizadores para administración pulmonar.
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Qué indica el color del envase
Los plásticos son materiales moldeables que se escogen según las características del producto que se quiere guardar. Tienen como ventaja un menor peso y una mayor resistencia a la rotura. Pineda explica que cuando contienen medicamentos como envase primario, es decir, en contacto directo con el producto, existen distintas características y colores que es importante considerar.
"Los colores en los envases farmacéuticos sirven para proteger el contenido de la luz, identificar sustancias especiales y diferenciar dosis y tipos de fármacos", detalla la académica.
Agrega que aquellos de color ámbar, naranja u oscuros bloquean los rayos ultravioleta y la luz azul para evitar que los componentes químicos del fármaco pierdan su efecto. Los rojos o amarillos se utilizan en fármacos específicos para impedir que la luz altere fórmulas más sensibles. Los transparentes se emplean en medicamentos que no reaccionan a la luz ni se descomponen al exponerse a la luz ambiental.
Materiales que protegen la fórmula
Los envases de aluminio aportan opacidad y mayor resistencia a la luz. En la práctica, eso significa que esos productos deben conservarse en su envase original y que conviene sacar el comprimido del blíster solo al momento de usarlo, ya que ese envoltorio es parte de la protección. Se observan en blísteres especiales que tienen dos capas de aluminio, en aerosoles y en tubos de cremas.
Si un medicamento viene en vidrio, es porque esa formulación lo requiere, de ahí que no sea recomendable pasarlo a otro recipiente
Pineda
Respecto del almacenamiento, Pineda señala: "Conservar de manera adecuada un medicamento requiere seguir las indicaciones de almacenamiento que trae el rotulado de la caja y estar alerta e informados de todos los factores que pueden afectar su seguridad".
Los sachets son envases flexibles elaborados con combinaciones de plástico, aluminio y papel. Se usan en productos de fácil uso como sales de fruta, antigripales y sales de rehidratación. Para los supositorios se emplean combinaciones de aluminio y plástico que permiten mantener la integridad del producto.










