Consumir aceite de oliva cada día puede tener efectos notables en la salud cardiovascular, el metabolismo y el sistema digestivo, de acuerdo con estudios recientes y directrices de organismos internacionales. El aceite de oliva extra virgen, especialmente, se ha posicionado como un pilar central dentro de la dieta mediterránea, recomendada por su impacto positivo en distintas funciones del organismo.
El aceite de oliva y su impacto en el corazón
Múltiples investigaciones han confirmado que el aceite de oliva, gracias a su riqueza en ácidos grasos monoinsaturados, ayuda a disminuir los niveles de colesterol LDL, conocido como "colesterol malo", y a mantener o incluso elevar el colesterol HDL, o "colesterol bueno". El consumo regular de este ingrediente, principal fuente de grasas en la dieta mediterránea, se asocia a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Este efecto protector se atribuye en parte a sus polifenoles, compuestos antioxidantes que combaten la inflamación y el estrés oxidativo en el cuerpo.
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Metabolismo y control del peso: claves en una dieta equilibrada
El aceite de oliva puede incluirse en una alimentación equilibrada siempre que se consuma con moderación. Aunque es una fuente importante de calorías debido a su naturaleza oleosa, diversos estudios indican que sustituir grasas menos saludables por aceite de oliva no se asocia a un aumento de peso, siempre que se respeten las porciones recomendadas. Además, las grasas monoinsaturadas que contiene podrían mejorar la sensibilidad a la insulina, un dato relevante para la prevención de la diabetes tipo 2.
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Es fundamental considerar la cantidad diaria: una cucharada proporciona cerca de 120 calorías, por lo que abusar puede elevar el consumo energético. Nutricionistas y especialistas coinciden en que la clave es la moderación, integrando el aceite en una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas de calidad.
Propiedades digestivas y efectos antiinflamatorios
El aceite de oliva también ofrece beneficios sobre la función digestiva. Estimula la producción de bilis lo que contribuye a un tránsito intestinal más eficiente y saludable. Además, sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, derivados de los compuestos fenólicos presentes especialmente en el extra virgen, pueden proteger las células frente a procesos inflamatorios relacionados con diversas enfermedades crónicas.
Algunas líneas de investigación exploran los posibles efectos del aceite de oliva en la salud cerebral y su rol en la reducción del riesgo de deterioro cognitivo. Aunque estos estudios siguen en desarrollo, la comunidad científica mantiene la evaluación constante de los beneficios de este alimento.
Recomendaciones sobre la cantidad ideal
Las autoridades sanitarias y expertos en nutrición sostienen que el aceite de oliva debe ser integrado en la dieta en cantidades medidas, generalmente entre una y dos cucharadas por día. Optar por aceite de oliva extra virgen representa una mejor opción, ya que este conserva más antioxidantes y elementos bioactivos al no atravesar procesos de refinado.
- Aporta ácidos grasos saludables y antioxidantes
- No implica aumento de peso si se usa como reemplazo de otras grasas
- Favorece el funcionamiento digestivo y protege frente a la inflamación
- Puede contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2
En definitiva, especialistas recomiendan incluir el aceite de oliva extra virgen de manera moderada y siempre como parte de un plan de alimentación variado y balanceado.










