La señal de alerta aparece cuando la tensión persiste en el tiempo incluso al disminuir el problema, el descanso ya no alivia y el malestar interfiere con el sueño, el estudio o el trabajo, las relaciones o el cuidado personal.
Entre los síntomas, irritabilidad, cansancio continuo, dificultades para concentrarse, dolores musculares o molestias digestivas pueden acompañarlo. Ningún síntoma aislado confirma un diagnóstico, por lo que una evaluación profesional debe descartar causas físicas y determinar si existe, por ejemplo, ansiedad, depresión o un trastorno de adaptación.
Los datos chilenos muestran por qué importa atender estas señales. En la encuesta de 2025 del Termómetro de Salud Mental Achs-UC, la medición de abril de 2025, el 25,8% mostró síntomas moderados o severos de ansiedad. Y el 12,7% presentó indicios de malestar psicológico. Son estimaciones obtenidas con instrumentos de tamizaje en población adulta urbana, no diagnósticos clínicos ni una medida directa del estrés.
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Por otra parte, la Superintendencia de Seguridad Social informó que los trastornos mentales representaron el 33,1% de las licencias médicas electrónicas emitidas en 2024: un indicador de impacto laboral, no de prevalencia en la población.
¿Qué hacer? Si los síntomas duran varias semanas, empeoran o afectan la vida diaria, conviene pedir hora en el CESFAM o consultar a un profesional de salud mental; no es necesario esperar a "tocar fondo".
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La atención permite comprender qué sostiene el malestar y acordar apoyos, como psicoterapia, cambios en las condiciones laborales o cotidianas y, en algunos casos, medicamentos indicados por profesionales. Mientras tanto, puede ayudar mantener horarios de sueño, realizar actividad física posible, hacer pausas, reducir el consumo de alcohol y otras sustancias, y hablar con alguien de confianza.
Estas medidas apoyan, pero no reemplazan la consulta si hay deterioro. Si hay pensamientos de hacerse daño o peligro inmediato, se debe acudir a urgencias o pedir ayuda de inmediato a una persona cercana.
Juan Videla Alfaro
Máster en Salud Mental, Facultad Enfermería
Universidad Andrés Bello










