El enrojecimiento, la picazón y el lagrimeo pueden aparecer tanto en una alergia ocular como en una infección, pero cada cuadro requiere un manejo distinto. Por eso, reconocer las señales que las diferencian y consultar a un especialista cuando los síntomas persisten o afectan la visión resulta clave para evitar complicaciones.
María Soledad Fierro, académica de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, explicó que la principal diferencia entre ambos cuadros está en sus manifestaciones clínicas. En las alergias oculares predomina una intensa sensación de picazón, el enrojecimiento es bilateral, hay lagrimeo abundante y secreción transparente, además de párpado hinchado y dolor poco frecuente. Estas reacciones no son contagiosas.
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En cambio, las infecciones oculares suelen presentar poca o nada de picazón, secreción amarillenta o verdosa y pueden ser dolorosas. También incluyen inflamación y, con frecuencia, comienzan en un ojo para luego volverse bilaterales.
Qué las desencadena y por qué se confunden
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Las alergias oculares aparecen por la exposición a alérgenos como polen, ácaros del polvo, caspa de animales domésticos, moho, humo de tabaco, cosméticos o lentes de contacto. Sin embargo, pueden confundirse con una infección porque ambas condiciones comparten síntomas como enrojecimiento, lagrimeo, inflamación y secreciones.
Fierro señaló que algunos indicios orientan hacia una infección, como la presencia de secreción ocular espesa, párpados pegados al despertar, enrojecimiento intenso, ardor y dolor. Aun así, aclaró que una infección no siempre produce dolor y que los signos más frecuentes son enrojecimiento, secreción, lagrimeo y sensación de cuerpo extraño.
La académica advirtió además que las infecciones oculares son altamente contagiosas. Se transmiten por contacto directo con secreciones infectadas, manos contaminadas, uso compartido de toallas o pañuelos, maquillaje y productos cosméticos, además de superficies contaminadas.
Los errores más comunes frente al ojo rojo
Entre las prácticas que conviene evitar están:
- Usar colirios con o sin corticoides sin indicación médica.
- Aplicar gotas vasoconstrictoras.
- Compartir medicamentos oftalmológicos.
- Reutilizar tratamientos antiguos.
- Recurrir a remedios caseros.
- Ignorar las señales de alerta.
No es recomendable ninguna de las prácticas mencionadas, ya que la causa de los síntomas puede ser diferente en cada caso
la especialista
Cuándo consultar a un especialista
El ojo rojo deja de ser una condición manejable en casa cuando se acompaña de dolor intenso, disminución de la visión, fotofobia severa, visión borrosa, opacidad corneal, traumatismo ocular o uso de lentes de contacto.
Si una persona despierta con el ojo rojo y no sabe si se trata de una alergia o de una infección, no debe automedicarse y debe observar con atención los síntomas asociados. "No frotarse el ojo, lavarse las manos constantemente, hacer limpieza con suero y separar los elementos de uso personal que tengan contacto con el ojo", aconsejó Fierro.










