Con la llegada de la primavera aumentan las alergias respiratorias y también la congestión nasal. Aunque suele considerarse una molestia pasajera, esta condición puede complicar la respiración nocturna, favorecer el ronquido y deteriorar la calidad del sueño en niños y niñas.
Así lo advierte Nicole Bashforth Heredia, académica de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello y especialista en motricidad orofacial, quien explica que los estornudos, la picazón, la secreción y la congestión son síntomas frecuentes de la rinitis alérgica. En la población infantil, la obstrucción nasal puede impulsar la respiración por la boca durante el sueño y contribuir a la aparición o al aumento del ronquido.
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Qué dice la evidencia sobre alergia y ronquido
La relación entre ambas condiciones cuenta con respaldo científico reciente. Un metaanálisis publicado en 2026, que reunió 17 estudios y 32.907 niños, concluyó que quienes presentaban rinitis alérgica tenían 2,24 veces más probabilidades de ronquido habitual.
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El mecanismo es simple: cuando la nariz está congestionada aumenta la resistencia al paso del aire. Eso puede llevar al niño a respirar por la boca durante la noche y, con ello, aparecer o intensificarse el ronquido.
No todo ronquido se explica por una alergia
(none)Según especialistas en otorrinolaringología pediátrica, existen otros factores capaces de obstruir la vía aérea, como el aumento del tamaño de las amígdalas o las adenoides. Por eso conviene consultar cuando el ronquido se mantiene durante todo el año o se acompaña de señales de alerta:
(none)- Pausas respiratorias durante el sueño
- Jadeos o respiración entrecortada
- Despertares frecuentes
- Sueño inquieto
La apnea obstructiva del sueño infantil implica una obstrucción parcial o completa de la vía aérea mientras el niño duerme. Tener alergia o roncar no significa necesariamente que exista apnea, pero la congestión nasal puede elevar la resistencia al paso del aire y coexistir con otros factores de obstrucción.
(none)El impacto en el día
(none)Existe la creencia de que un niño que duerme mal se mostrará somnoliento durante el día. En la infancia suele ocurrir lo contrario: puede aparecer más irritable, inquieto o con dificultades para mantener la atención.
(none)Un sueño fragmentado y de mala calidad interfiere con la atención, la memoria y la regulación conductual. También afecta las condiciones necesarias para participar en interacciones y experiencias de aprendizaje fundamentales para el desarrollo de las habilidades comunicativas y del lenguaje.
(none)Desde la fonoaudiología, y en particular desde el área de la motricidad orofacial, resulta relevante observar la relación entre la respiración y las demás funciones orofaciales. Una respiración oral sostenida puede acompañarse de cambios en el funcionamiento de estas estructuras, por lo que una evaluación integral permite identificar posibles alteraciones y determinar, cuando corresponde, la necesidad de intervención o derivación a otros profesionales.
(none)Qué se recomienda frente a los síntomas
(none)Ante señales de alergia, los especialistas sugieren reducir la exposición a los desencadenantes conocidos, mantener una buena higiene del dormitorio, evitar el humo del tabaco y seguir las indicaciones de los profesionales tratantes. A eso se suma una medida simple y valiosa: observar cómo respira el niño mientras duerme.
(none)Un ronquido ocasional no debería generar alarma, pero el ronquido frecuente tampoco debe normalizarse. Observar cómo duerme un niño entrega información importante sobre cómo está respirando y, en definitiva, sobre cómo está descansando. Detectar a tiempo qué interfiere con su respiración nocturna es clave para favorecer un sueño reparador y, con ello, su bienestar y desarrollo durante el día.
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