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Café después de los 60: beneficios, riesgos y cuánto tomar para dormir bien

Café Prensa

El consumo moderado de café puede seguir formando parte de una alimentación saludable después de los 60 años, siempre que se consideren la cantidad ingerida, el horario y la tolerancia individual de cada persona. Así lo explica Javier Maruri, académico de Medicina de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, en el Día Internacional del Café que se conmemora este 1 de octubre.

Javier Maruri - Nutrición y Dietética - Prensa
Javier Maruri - Nutrición y Dietética - Prensa

El especialista aclara que la edad, por sí sola, no es motivo para abandonar esta bebida. "La decisión debe considerar la tolerancia individual, la calidad del sueño, las enfermedades existentes y los medicamentos que utiliza cada persona. Si alguien consume café, duerme bien y no presenta molestias, puede mantener este hábito", señala.



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Beneficios del consumo moderado

Diversos estudios han vinculado el consumo habitual y moderado de café con una menor mortalidad general y un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunas patologías neurodegenerativas. También se asocia a una mayor sensación de alerta y concentración, y a un menor riesgo de enfermedades hepáticas.



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Maruri precisa que entre una y tres tazas diarias pueden considerarse un consumo moderado. "Más que contar tazas, conviene evaluar la cantidad total de cafeína, ya que su contenido puede variar significativamente según el tamaño y el tipo de preparación", sostiene. Como referencia general, para adultos sanos se recomienda no superar los 400 miligramos de cafeína al día.

Cuidado con el horario y el sueño

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Con la edad, el sueño suele volverse más liviano y fragmentado, y la cafeína puede agravar esa situación. Por eso, el académico recomienda especial cautela en quienes tienen problemas para conciliar o mantener el sueño.

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"Incluso dosis cercanas a 100 miligramos pueden afectar el descanso si se consumen cerca de la hora de acostarse. Como recomendación práctica, sugiero suspender el café con cafeína entre seis y ocho horas antes de dormir", afirma.

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Efectos negativos y señales de alerta

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El consumo excesivo puede provocar insomnio, nerviosismo, temblores, ansiedad, molestias digestivas, aumento transitorio de la presión arterial, palpitaciones y mayor frecuencia urinaria. A esto se suma un factor que muchas veces pasa desapercibido: agregar grandes cantidades de azúcar, crema o jarabes puede transformar una bebida de bajo aporte energético en una fuente importante de azúcares y grasas.

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Respecto de los riesgos cardiovasculares, Maruri indica que la cafeína puede generar palpitaciones y elevar transitoriamente la presión arterial, sobre todo en personas sensibles o poco habituadas a su consumo. Sin embargo, aclara que el consumo moderado no se ha asociado de manera consistente con un mayor riesgo de fibrilación auricular en la población general.

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El especialista advierte que si aparecen palpitaciones, dolor torácico, mareos o falta de aire, se debe suspender el consumo y consultar a un profesional de la salud. También menciona que la cafeína puede disminuir levemente la absorción de calcio, aunque este efecto suele ser mínimo cuando existe una ingesta adecuada de calcio y vitamina D.

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Interacción con medicamentos

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El café puede interactuar con algunos fármacos que consumen habitualmente las personas mayores, ya que modifica la absorción o potencia los efectos de ciertos medicamentos. Maruri entrega ejemplos concretos:

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  • No se recomienda tomar junto con café la levotiroxina.
  • También conviene evitar la combinación con algunos medicamentos para la osteoporosis, como los bisfosfonatos.
  • Se debe tener precaución al combinar cafeína con determinados descongestionantes, estimulantes o medicamentos psiquiátricos.
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"Lo más seguro es tomar los medicamentos con agua y consultar al médico o químico farmacéutico sobre los horarios más adecuados para su administración", señala.

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El descafeinado como alternativa

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Para quienes quieren mantener el hábito reduciendo la ingesta de cafeína, el café descafeinado aparece como una buena opción. "Permite conservar el sabor, el aroma y el componente social asociado al café, reduciendo considerablemente la cantidad de cafeína", comenta Maruri.

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Esta alternativa resulta especialmente útil para personas sensibles a la cafeína, con trastornos del sueño o que disfrutan de un café durante la tarde. Eso sí, el académico aclara que el descafeinado no está completamente libre de cafeína, aunque contiene cantidades significativamente menores.

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