Con la llegada de la primavera, muchas personas experimentan síntomas clásicos de alergias como estornudos, congestión nasal y picazón en los ojos. Sin embargo, existe una complicación menos conocida: la sensación de oídos tapados, que puede derivar en dificultades auditivas temporales e incluso afectar el desarrollo del lenguaje en la infancia.
Yolanda Maldonado, directora de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello en Concepción, explica que los alérgenos típicos de la temporada también impactan el oído medio, provocando desde molestias leves hasta problemas de mayor gravedad si no se tratan a tiempo. La inflamación de la mucosa nasal puede extenderse a la trompa de Eustaquio, conducto responsable de ventilar el oído medio, generando alteraciones en la presión interna y acumulación de líquido detrás del tímpano, lo que muchas personas perciben como un simple "oído tapado".
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Según Maldonado, los pólenes pequeños y livianos de pastos y malezas son los principales responsables, ya que permanecen en el aire por mucho tiempo y desencadenan una intensa respuesta inflamatoria. Este proceso puede causar la denominada disfunción tubaria, que se manifiesta cuando la trompa de Eustaquio no logra abrirse ni cerrarse adecuadamente, dificultando la ventilación y drenaje del oído y aumentando el riesgo de infecciones secundarias.
Algunos síntomas que nunca se deben ignorar incluyen congestión nasal, estornudos, picazón ocular sumados a presión en los oídos, audición amortiguada, ruidos internos como chasquidos o la percepción exagerada de la propia voz. Ante estas señales, la recomendación es consultar a un profesional sanitario para tratar la inflamación y realizar pruebas audiológicas si es necesario. La automedicación puede retrasar el diagnóstico y complicar el cuadro clínico.
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Los niños son el grupo más vulnerable frente a estas complicaciones. Su anatomía favorece la entrada y retención de secreciones en el oído, lo que incrementa el riesgo de desarrollar otitis media con efusión. La exposición prolongada a estos problemas auditivos puede interferir con el aprendizaje, el desarrollo del lenguaje, la comprensión de instrucciones y el rendimiento escolar.
El abordaje médico adecuado incluye tanto el control de la alergia y la inflamación como la evaluación de la audición desde la fonoaudiología, mediante exámenes específicos como audiometrías e impedanciometrías. En niños, el seguimiento y apoyo especializado es clave para evitar consecuencias en el lenguaje o en su desempeño escolar.
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